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sábado, 30 de abril de 2016


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (15,18-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra." Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.»

Palabra del Señor

viernes, 29 de abril de 2016


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

jueves, 28 de abril de 2016


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-11):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.»

Palabra del Señor

miércoles, 27 de abril de 2016


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Palabra del Señor

martes, 26 de abril de 2016


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Palabra del Señor

lunes, 25 de abril de 2016


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,15-20):

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor

domingo, 24 de abril de 2016



Invitación a la alegría Cristiana.

Una introducción a la lectura de la exhortación apostólica Gaudete in domino de Pablo VI,

Para muchos de nosotros las palabras y los gestos de nuestro Papa Francisco resultan profundamente motivadoras. En él, como en Cristo Resucitado, encontramos no pocas veces la invitación a la alegría, al gozo de ser cristiano. No olvidamos el nombre de su exhortación Evangelii Gaudium en la que nos proponía las líneas de fuerza para este renovado camino de evangelización en el que se encuentra inmersa toda la Iglesia.

Menos conocida es esta faceta en otro Papa, que fue acusado de serio y de excesivamente racional, pero que nos ha dejado un documento extraordinario titulado Gaudete in Domino (Gozaos en el Señor). En su primera página afirma: “En el momento en que los cristianos se disponen a celebrar, en el mundo entero, la venida del Espíritu Santo, os invitamos a pedirle el don de la alegría”. A esa invitación me sumo yo con el deseo de que esta presentación os anime a leer el documento original.

El Beato Pablo VI comienza relatando, como en una escalera ascendente, las causas de la alegría y los caminos para legar a ella. En primer lugar, la necesidad de que juntos procuremos “un mínimo” necesario para “la felicidad de las numerosas poblaciones que carecen de ella. Después nos invita a “aprender a gustar simplemente de las múltiples alegrías humanas que el Creador pone en nuestro camino”; así, la naturaleza, el silencio, el trabajo, el deber cumplido, la pureza, el servicio, el compartir y hasta el sacrificio pueden convertirse en fuetes de gozo sencillo pero continuo. Por último, pero no como menos importante, el Papa nos recuerda que sólo Dios es el fin último de nuestra vida, y que solo en él encontrará nuestra alma el verdadero gozo. Es esta la fuente inagotable de la alegría de la que los cristianos hemos de ser cauce y agente insustituible por el anuncio del Evangelio.

Pablo VI, nos habla entonces de la alegría genuinamente cristiana, aquella que Abraham, Moisés y los profetas intuyeron; aquella que fue anunciada a María y a la que ella respondió “exultando de gozo en el Señor” nuestro Salvador.

La alegría cristiana que no es otra que la misma alegría de Jesús, cuyo secreto está n “que se sabe amado por su Padre” con un amor que “es la resonancia, en su conciencia de hombre, del amor que él conoce desde siempre, en cuanto Dios, en el seno del Padre”. Nosotros, que hemos creído en Cristo, estamos “llamados a participar de esta alegría” participando de este mismo amor.

Por otra parte, la alegría cristiana “se desenvuelve necesariamente bajo el signo del sacrificio pascual, yendo por amor a la muerte y por la muerte a la vida y al amor”. Por ello la alegría cristiana, expresada en las bienaventuranzas, es compatible con la cruz, pero no se deja ahogar en ella porque la percibe iluminada por el gozo de la resurrección.

Este gozo pascual es el gozo de la Santísima Virgen, a la que con razón invocamos los cristianos como “causa de nuestra alegría”; es la alegría de los mártires y de todos los Santos, que vivieron en su combate por el Reino aquella “pasión de amor” que esta “incluye necesariamente”. Cita el Papa en su exhortación tres ejemplos brillantes de esta pasión y de esta alegría: San Francisco de Asis, Santa Teresa Lisieux y San Maximiliano María Kolbe. Todos ellos, a los que no faltaron los sufrimientos humanos, encontraron en la Eucaristía las primicias de la alegría del cielo. Todos ellos, disfrutando de la comunión con Cristo fueron promotores de una comunión cada vez más universal.

Y es que la alegría cristiana no será completa si no se muestra como una alegría para todos: para los niños y los adultos, para los cristianos y los que todavía no los son visiblemente. Todos estamos llamados a la conversión por la que accedemos a la verdadera libertad y la alegría.

No olvida el Papa a los jóvenes, cuya juventud no debe ser entendida de un modo meramente biológico o romántico, sino como una oportunidad de apertura natural “a las llamadas y exigencias de su alto destino de hombre y el dinamismo del Espíritu Santo, de quien la Iglesia recibe inagotablemente su propia juventud, su fidelidad sustancial a sí misma y, en el seno de esta fidelidad, su viviente creatividad”.

En este contexto invitaba el papa a peregrinar y a gozar de la alegría del peregrino, que vive la experiencia como una “pascua” que renueva en su vida el don de Pentecostés. Esta invitación sigue siendo actual para nosotros en este año de la Misericordia, en el que podemos vivir renovadamente nuestra condición de hijos y así disfrutar de la verdadera “alegría de ser cristiano, vinculado a la Iglesia ‘en cristo’, en estado de gracia con Dios”, la única “alegría capaz de colmar el corazón humano”

Luis María Salazar García

NB:

El documento es fácilmente accesible a través de la página del Vaticano:
http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19750509_gaudete-in-domino.html

Para quienes previeran acercarse a él en papel existen una edición en EDIBESA, realizada con motivo de los veinte años de la muerte de Pablo VI Es antigua, pero todavía puede encontrarse por internet. Pablo VI. La alegría de ser cristiano. Gaudete in Dimino. Credo del Pueblo de Dios. Testamento. Edición preparada por José Antonio Martinez Puche, O.P. con prólogo de D. Elías Yanes. Madrid 1998
Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,31-33a.34-35):

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en si mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»

Palabra de Señor

REFLEXIÓN DE DON MANUEL PARA EL DÍA DE HOY


DOMINGO V DE PASCUA “C”

              Queridos hermanos. Sed bienvenidos a la Eucaristía, la Fiesta del Señor. Seguimos celebrando la Pascua de Resurrección, el triunfo de Jesús sobre la muerte. Es como una explosión de vida y de alegría. Todo el amor derramado por Jesús en la historia está dando su fruto. ¿No lo notáis? Flores, cantos, plegarías... y lo más importante, la celebración de los Sacramentos por miles y miles de personas en todo el mundo.


              Este amor, esta gracia de Jesucristo, el Señor Resucitado, también llega a nosotros. Por eso estamos aquí, como cada Domingo. Hoy damos la bienvenida y la acogida de nuestra comunidad a estos hermanos y hermanas nuestras, que han madurado en la fe, para que, desde hoy, participen con nosotros en la Mesa del Señor, y con nosotros den a conocer la Buena Noticia del Evangelio a todos.

               Mis queridos chicos y chicas, queridos hermanos y familias. Por fin ha llegado el día esperado y preparado... Hoy es el día de recoger los frutos de vuestro trabajo y del trabajo de nuestra comunidad, padres, profesores, catequistas... En definitiva, del trabajo del Señor, a través de las personas que os han hecho madurar... “En sabiduría en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres”.

              Cierto día el Señor os regaló su Espíritu, el Espíritu Santo. Fue vuestro bautismo que os hizo hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Fue vuestra entrada en la gran familia de hijos de Dios y de hermanos que formamos los cristianos. Desde entonces hasta hoy habéis crecido y comprobado que ser cristiano, seguir a Cristo es lo más importante en la vida de una persona. Pero para ello, necesitáis alimentar vuestra vida, recibir al mismo Cristo y escuchar su Palabra. Es lo que hacemos los cristianos el  Domingo y lo que hoy comenzáis a vivir vosotros con nosotros, los mayores.


1.-          Estamos celebrando el quinto Domingo de Pascua de Resurrección; llevamos cinco semanas celebrando el triunfo de Jesús sobre la muerte. Y se va acercando el momento de la despedida de Jesús de sus discípulos. Dentro de dos semanas celebraremos su Ascensión a la derecha del Padre.

              Y hoy, en ese ambiente cálido del Cenáculo, Jesús les anuncia la inminencia de su glorificación al cielo y les da los últimos encargos a sus discípulos... Les dice, y nos dice lo esencial, lo más importante: QUE HEMOS DE VIVIR COMO ÉL, y por eso nos da un Mandamiento nuevo: “Que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros”. Y esa será la señal por la que conocerán que sois mis discípulos.

              El mandamiento del amor ya existía, pero el nos dice que es nuevo. Y la novedad está en el estilo, en la forma..., y sobre todo, en el modelo a imitar: “...como yo”. Y ya lo sabemos: Él nos ha amado sin condiciones, sin que nos lo merezcamos (“siendo nosotros pecadores nos amó”); Él nos ha amado hasta el extremo de dar su vida por nosotros.

              Y “amor con amor se paga”.Por eso, Él nos pide que manifestemos que lo amamos haciendo lo mismo con los demás. Así conocerán que somos discípulos de Jesús: la señal de que creemos en Jesucristo es que amamos como Él… Así manifestaremos nuestra señal de identidad, cuando en nuestra vida de cada día, por encima de nuestros gustos, costumbres y rutinas, estamos dispuestos a amar y amamos con el estilo de Jesús.


2.-      Este amor es ya un anticipo y anuncio de la vida en el reino futuro: el cielo nuevo y la tierra nueva donde no habrá ni muerte, ni luto, ni llanto ni dolor. Es una realidad que se desarrolla y cada vez que, imitando a Jesús y movidos por el Espíritu, pasamos por el mundo “haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”.


3.-           Esta es la tarea y misión de la Iglesia: adelantar los cielos nuevos y la tierra nueva. Por eso, en estos Domingos de Pascua recordamos para actualizar los acontecimientos vividos en los primeros tiempos de la Iglesia por los  Apóstoles y sus colaboradores.

              A través de los viajes de Pablo y Bernabé, el Señor nos está enseñando ahora a construir nuestras comunidades, nuestros grupos, nuestra Iglesia. Y lo que está claro:

                a) Que la vida de la Iglesia se desarrollaba en un ambiente de comunión y misión.

                  b) Que había una organización y una jerarquía, dentro de un ambiente de fraternidad, corresponsabilidad y comunión mutua.

                 c) Tienen  claro de que el origen y la meta de todo estaba en Dios: Con su gracia habían salido a la misión, de Él se sentían instrumentos, a Él dirigían sus oraciones y ayunos, a Él encomiendan todas las personas y tareas. Dios mismo es el que abre a los gentiles las puertas de la fe.

              La tarea consiste en animar a los discípulos (necesaria animación hoy cuando tanto pesimismo y desencanto habita en nuestros ambientes), en exhortarles a perseverar (en medio de tanto abandono y apatía), diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el Reino de Dios (en un ambiente de tan poca exigencia, de tanta tolerancia, de tanta flojedad).

              Hoy como entonces, la Iglesia existe para evangelizar; para hacer presente el Reino de Dios en este mundo
     

                La Eucaristía, la oración y la comunión de los hermanos sostiene nuestra identidad, y nuestros compromisos apostólicos y misioneros... Sigamos avanzando… La ayuda de la Virgen nos sostiene y nos ayuda a entregarnos al plan de salvación de Dios...      

sábado, 23 de abril de 2016


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (14,7-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

Palabra del Señor

viernes, 22 de abril de 2016

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-6):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»
Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»

Palabra del Señor

jueves, 21 de abril de 2016


"Con María, peregrinos hacía la Misericordia"

Sí tienes entre 12 y 17 años no puedes dejar pasar la oportunidad de asistir al encuentro diocesano de adolescentes que con motivo del día de Pentecostés tendrá lugar el próximo 14 de Mayo en la Basílica -  santuario de la Virgen de la Cabeza en Andujar, con el siguiente horario:

10 Horas: acogida en la Basílica
10,30 Horas: bienvenida en el Santuario frente a la Virgen de la Cabeza
10,50 Horas: Descanso
11 Horas: Taller " Jesús te da alas"

12,30 Horas: peregrinación hasta la Basílica Santuario

13 Horas: Confesiones
13,30 Horas: Celebración de la Santa Misa

14:45 que 16,15 Horas: comida
16,30 Horas: Concierto de Jesús Cabello
18 Horas; regreso a casa

Sí estas interesado infórmate en tu parroquia, grupo joven, movimiento o catequista antes del 29 de Abril

No dejes pasar esta oportunidad

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (13,16-20):

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado." Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe recibe al que me ha enviado.»

Palabra del Señor

martes, 19 de abril de 2016



Evangelio de hoy
Lectura del evangelio según san Juan (10,22-30):

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.»
Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

Palabra del Señor

lunes, 18 de abril de 2016

La Delegación de Misiones de la Diócesis de Jaén ha presentado varias cuentas para quien desee colaborar con Ecuador:

El pasado sábado, a las 18,30 hora local, tuvo lugar un terremoto de 7,8 puntos en la escala Richter, con epicentro a 20 kms de la costa en Pedernales, provincia de Manabí, en el Ecuador. Como bien conoces, nuestra diócesis tiene una vinculación y relación fraterna con esta provincia y su archidiócesis, pues durante años estuvimos al cargo de su Seminario Mayor, todavía Manuel Ruiz Carrero presta servicios como director espiritual en él.

Son muchos los fallecidos y muchos también los daños materiales que se han producido. El Sr. Arzobispo, Mons. Lorenzo Voltolini, me decía ayer: “Todo ha sido tan fuerte. Tenemos religiosas muertas. La emergencia grande. Estamos en las manos de Dios. La gente desesperada. Oren por nosotros”.

Esta Delegación Episcopal de Misiones en comunicación constante con el Sr. Arzobispo de Portoviejo coordinará las ayudas más urgentes.

Te dejamos una relación de cuentas donde se pueden hacer aportaciones y donativos. Se ruega que en el concepto se explicite TERREMOTO:

"Con María, peregrinos hacía la Misericordia"

Sí tienes entre 12 y 17 años no puedes dejar pasar la oportunidad de asistir al encuentro diocesano de adolescentes que con motivo del día de Pentecostés tendrá lugar el próximo 14 de Mayo en la Basílica -  santuario de la Virgen de la Cabeza en Andujar, con el siguiente horario:

10 Horas: acogida en la Basílica
10,30 Horas: bienvenida en el Santuario frente a la Virgen de la Cabeza
10,50 Horas: Descanso
11 Horas: Taller " Jesús te da alas"

12,30 Horas: peregrinación hasta la Basílica Santuario

13 Horas: Confesiones
13,30 Horas: Celebración de la Santa Misa

14:45 que 16,15 Horas: comida
16,30 Horas: Concierto de Jesús Cabello
18 Horas; regreso a casa

Sí estas interesado infórmate en tu parroquia, grupo joven, movimiento o catequista antes del 29 de Abril

No dejes pasar esta oportunidad
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido, pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por su nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos: pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entra por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago: yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

Palabra del Señor



domingo, 17 de abril de 2016


REFLEXIÓN DE DON MANUEL PARA EL DÍA DE HOY


DOMINGO IV DE PASCUA, CICLO “C”

         “Ha resucitado el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey”. (Antífona de Comunión)

         Hermanos, con estas palabras expresa la liturgia el sentido de este Domingo pascual en el que sobresale la imagen del Pastor hasta el punto de ser llamado “Domingo del Buen Pastor”

         Hoy la Palabra de Dios, haciéndonos repetir: “Somos su pueblo y ovejas de su rebaño”, nos hace acoger a Jesús como nos lo presenta hoy el Evangelio de Juan. Estamos convocados a escuchar la voz de Jesús y a seguirlo. Y por otra parte se nos recuerda lo que hace Jesús por nosotros: nos conoce, nos tiene bien cogidos de su mano y nos da la vida eterna. Nos conoce y nos ama y quiere que nosotros le conozcamos, le amemos y le sigamos. ¡Ojalá lo hagamos con un conocimiento y un amor sin límites como el suyo!

         Él nos ha dado la vida eterna entregando su vida por nosotros. El Pastor también es el Cordero. En el libro del Apocalipsis el pueblo y las ovejas de su rebaño son los que vienen de la gran tribulación, los que han lavado y blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero. Son los que están ante el trono de Dios dándole culto día y noche. Así será también nuestra participación en la resurrección de Cristo.

         Mientras peregrinamos por este mundo Cristo-Pastor es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; unidos a Él desde el Bautismo, lavados y purificados en su sangre, reconociéndole como el único Pastor, que nos conduce hacia las fuentes de agua viva.

         En este tiempo nos corresponde también ser consecuente con la tarea encomendada cuando fuimos ungidos tanto en el bautismo como en la confirmación o en la ordenación sacerdotal: ser testigos de Jesucristo anunciando el Evangelio.
   
   Hoy debe llamar nuestra atención el testimonio de Pablo y Bernabé. Ellos cumplieron la misión recibida en todo momento; cuando les iba bien, cuando les abrían las puertas, les escuchaban con agrado, y hacían discípulos; pero también cuando les insultaban, les perseguían y los expulsaban de la ciudad. Y cuando se les cierra un mundo, se abres a otro mundo para cumplir el encargo.

         Una lección que nunca debemos olvidar: “La Iglesia existe para evangelizar”. ¿Cómo es que tratamos de justificarnos diciendo que el mundo está muy mal, que la familia ya no es lo que era, que en la escuela apenas nos dejan entrar, que los niños no prestan atención, que los jóvenes van por otro lado...? ¿Por qué nos encerramos en lo nuestro y los nuestros, dejando a tantos que están lejos a alejados?

         Hoy Cristo continua siendo la Cabeza y Pastor de al Iglesia a través del ministerio del Papa Francisco, Pastor humilde y sabio, vulnerable y fuerte, luminoso y sereno, apacible y firme que el Señor nos ha otorgado y que necesitamos. Es el Papa de la palabra y de la verdad; de la razón y del diálogo. El Papa nos regala uno de los más lúcidos  diagnósticos sobre el momento eclesial, cultural y social que vivimos. Es el Papa pastor que clama con insistencia, belleza y oportunidad que el mundo no puede vivir como si Dios no existiera, o como si Dios y su Iglesia fuesen sus enemigos.

         Oremos hoy especialmente por el Papa Francisco, por nuestro Administrador Apostólico D. Ramón, por nuestro Obispo Electo D. Amadeo y demás Obispos y por todos los que, unidos al sacerdocio ministerial de Cristo, Cabeza y Pastor, para que seamos fieles a El y a sus caminos, siendo pastores según el corazón de Cristo.


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,27-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

Palabra del Señor

sábado, 16 de abril de 2016

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio segun san Juan (6,60-69):

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oirlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

Palabra del Señor

viernes, 15 de abril de 2016


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,52-59):

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Palabra del Señor

jueves, 14 de abril de 2016

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,44-51):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Palabra del Señor

miércoles, 13 de abril de 2016

JUBILEO DEL APOSTOLADO SEGLAR Y FAMILIAS CRISTIANAS




Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,35-40):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»

Palabra del Señor

martes, 12 de abril de 2016

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,30-35):

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús: «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo."»
Jesús les replicó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

Palabra del Señor

lunes, 11 de abril de 2016

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,22-29):

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberiades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les contestó: «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»
Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»
Respondió Jesús: «La obra que Dios quiere es ésta, que creáis en el que él ha enviado.»

Palabra del Señor

TOMA DE POSESIÓN DE MARI CARMEN SANCHEZ COMO HERMANA MAYOR DE LA COFRADIA DE LA VIRGEN DEL CARMEN




domingo, 10 de abril de 2016

REFLEXIÓN DE DON MANUEL PARA EL DÍA DE HOY

DOMINGO TERCERO DE PASCUA “C”

         1.-  Queridos hermanos: La liturgia de este tercer Domingo de Pascua sigue invitándonos al gozo y a la alegría por la presencia del Señor Resucitado.

           Jesús Resucitado se manifiesta por tercera vez a sus discípulos, y se les da a conocer en sus Palabras y en sus gestos. Y  hoy también se sigue manifestando a los cristianos en su Palabra, en la Eucaristía y en la vida y en el testimonio de muchos hermanos.

            2.- Toda la Liturgia de hoy resalta que JESÚS ES EL SEÑOR. Esta es la afirmación (la verdad) central de la Iglesia, de todos y cada uno de los cristianos. Esta es nuestra identidad que hoy adquiere gran importancia para la confesión de la fe en nuestra vida: Frente a los miedos, a los dioses de a sociedad materialista y de consumo, frente a toda clase de poder esclavizante, frente al pecado, a la muerte, la enfermedad... Ya nada, ni nadie nos podrá separar del amor de Dios manifestado en su Hijo, muerto y resucitado, vencedor de la muerte…

              Así es. El cristiano cree en Jesucristo, el Señor, vencedor de todas las opresiones y de la muerte, y lo manifiesta con sus obras, su alegría y fecundidad. Ejemplo concretos: Trabajos apostólicos, casa, familia, jóvenes, O. N. G. S....

              Pero nadie puede decir “Jesús es el Señor si no es bajo la acción del Espíritu Santo”. Es necesaria la presencia del Señor, de su Espíritu para poder vivir su estilo, su vida; su señorío, su fecundidad. “Sin mí no podéis nada”. Pues otros señores, otras voces, otros estilos de vida se nos ofrecen que nos traicionan, nos embaucan y nos esclavizan... 

              De ahí que  Pedro diga “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Frente a caminos y propuestas de los hombres: Tú no te compliques la vida”, “Tú ve a lo tuyo”...

             3.- Al mismo tiempo que “SEÑOR”, Jesús es el amigo cercano, que comparte todo con sus amigos y se sienta a almorzar con ellos. También aquí Jesús lleva la iniciativa: El es el que prepara el pan y los peces. Pero hay algo más: El Señor que envía a pescar, es el mismo que reúne a los discípulos en su mesa.

              Este es, pues, el proceso de la fe del cristiano: Primero proclamamos que Jesús, es el Señor de la historia y de la vida. Él  me ha salvado, amado, comprado, dado la libertad... Y esa fe la hacemos experiencia de vida, de comunión. Es la fe vivida y celebrada por los amigos de Jesús (su familia, la Iglesia). La proclamamos hoy…

              ACTUALIZACIÓN: “Testigos de esto somos nosotros”     ¿CÓMO?
  
            Primero, proclamamos, evangelizamos que Jesús es el Señor. La diestra del Dios lo exaltó...

              Segundo, celebramos esta fe (el Misterio de su muerte y resurrección) vivida en comunión.

              Tercero, pregustamos ya la vida eterna.

              Supondrá persecución, martirio, entrega y lucha... Pero vencemos con Cristo y nuestra victoria será definitiva.

              Ahora también nos dice “VAMOS ALMORZAD”. Comamos, seamos fuertes, se mete en nosotros... Vive en nosotros, y podemos decir “Ya no soy yo es Cristo quien vive en mí”   Y ante su invitación “SÍGUEME...”, respondemos “Señor tú tienes palabras de vida eterna”.





Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-19):

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.»
Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.»
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?»
Ellos contestaron: «No.»
Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.»
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.»
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: «Vamos, almorzad.»
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

Palabra del Señor

MOMENTOS DE CONVIVENCIA EN EL ENCUENTRO DE TARSICIOS EN TORREPEROGIL





ENCUENTRO DE TARSICIOS EN TORREPEROGIL




En el dia de ayer, sabado, tuvo lugar el encuentro de niños tarsicios en Torreperogil.
Una jornada en la que hubo tiempo para todo, tras la acogida en la ermita de la Virgen de la Misericordia, que celebra su V aniversario, salimos en procesion con "nuestro" San Tarsicio (que viajó con nosotros desde Baeza) por las calles del pueblo portado alegremente por todos los niños y monitores.
Ya en la parroquia compartimos un rato con el Señor celebrando la Eucaristía y adorando a Jesús Sacramentado. Momento culmen de este encuentro.
A continuacion, uno de los monitores de Torreperogil, nos enseñó el pueblo para terminar en el teatro municipal dónde los niños de allí representaron magnificamente la vida de San Tarsicio. Nuestra enhorabuena.
Finalizado en teatro partimos de nuevo hacia la ermita dónde había preparado diferentes jurgos para todos los niños y compartimos la comida, que junto con multiples tapas terminó con una exquisita paella y variados dulces y bizcochos.
Todo preparado con un gran cariño y esmero para que todos los participantes de este encuentro estuviesen agusto.
Todo para mayor gloria de Dios.
Muchas gracias.
VIVA JESÚS SACRAMENTADO
SEA POR SIEMPRE BENDITO Y ALABADO.

sábado, 9 de abril de 2016

SALUDA DE RECIÉN NOMBRADO OBISPO DE JAÉN DON AMADEO RODRÍGUEZ MAGRO

SALUDA DEL OBISPO ELECTO DE JAÉN
Queridos diocesanos de Jaén:
1. “Gracia y Paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (1 Cor 1,3). En el nombre del Señor os saludo, me presento y comparto con vosotros mis sentimientos en esta hora de mi vida. Desde que conocí la noticia de que Su Santidad el Papa Francisco me ha nombrado obispo de esa querida Diócesis de Jaén, no he dejado de darle gracias a Dios, aunque también me ha escuchado algún reproche, por el afecto que le tengo a mis diocesanos placentinos. Pero, aunque siento dejar la Diócesis de Plasencia, en la que he sido tan feliz, me vais a permitir que os diga que conservo muy fresca mi capacidad para ilusionarme y para ponerme enseguida a mirar con profundo cariño hacia los que, a partir de hoy, vais a ser mis diocesanos.
2. De momento os puedo decir que me gustan vuestras ciudades y vuestros pueblos, vuestros monumentos e instituciones, vuestras devociones y tradiciones. Me parece muy bello el paisaje de Jaén y me siento especialmente a gusto entre olivos, porque es el color que mantengo en la retina desde mi infancia; nací y crecí a la vera de la olivarera Sierra de Alor, en el territorio de la casi binacional Olivenza, en la pequeña y entrañable aldea de San Jorge de Alor. A partir de ahora espero tener tiempo para que se grave profundamente en mi vida la tierra que contemplo como la definitiva en mi recorrido pastoral. Os puedo asegurar que no me es nada difícil querer el lugar al que soy enviado.
3. Pero sé que nada de lo que hasta ahora conozco de Jaén es suficiente; me falta el rostro y el corazón de cada uno de vosotros, de los hombres y mujeres de la tierra a la que iré para ser vuestro obispo. A todos deseo conoceros y a todos quiero serviros. Procuraré que mi servicio pastoral tenga la impronta del trato personal. Será sirviéndoos día a día como espero ser fiel a lo que ahora siento y deseo para mi ministerio episcopal, que no es otra cosa que estar a disposición de todos, dedicándome especialmente a los más heridos en sus vidas. Quiero ser un obispo para todos: pero si alguien me ha de acaparar han de ser los más sencillos, los más débiles y necesitados.
4. Soy consciente de que no estaré solo en mis empeños. Me consta que voy a una Iglesia que tiene un proyecto, que lleva en su camino un ritmo misionero y que lo hace todo en comunión corresponsable. Yo me sumaré a vuestra experiencia: al Obispo se le encomienda caminar con su grey con la responsabilidad apostólica que el Señor le encomienda. Así se lo he dicho al Papa Francisco, al que le he agradecido que haya pensado en mí para serviros a vosotros.
5. Espero hacer mi tarea con la misma entrega, ilusión, fuerza y acierto con que lo ha hecho mi querido hermano Mons. Don Ramón del Hoyo, el que hasta ahora ha sido vuestro Obispo y Pastor. Considero una verdadera gracia del Señor sustituirle en su servicio pastoral; estoy convencido de que me incorporaré a un camino bien allanado por su continuo, fiel y cercano recorrido por la geografía espiritual de esa Iglesia de Jaén. Querido Don Ramón, desde nuestra sólida amistad, le saludo con especial afecto, del mismo modo que saludo también a mi querido amigo y hermano Mons. Antonio Ceballos, obispo emérito de Cádiz y Ceuta. Y no quiero dejar de recordar a mis hermanos los obispos de Andalucía y de un modo especial a los de la Provincia Eclesiástica de Granada: al Señor Arzobispo de Granada y a los señores obispos de Almería, Málaga, Murcia, y Guadix.
6. Aunque por el tono en que me estoy dirigiendo a vosotros os pudiera parecer que no muestro ninguna inquietud o temor ante mi nuevo destino, nada más lejos de la realidad. Os confieso que, a pesar de mi experiencia de más de doce años en el ministerio episcopal, me siento débil y me encuentro con la incertidumbre de quien inicia una nueva andadura en su vida. Confío, sin embargo, en vosotros y en vuestra mucha capacidad para acoger y querer. Si me lo permitís, os pido dos cosas que, si me las concedéis, me ayudarán a ser pronto uno más entre vosotros. La primera es que me acojáis con cariño, al que espero responder enseguida, porque ya os lo tengo. También os pido que recéis mucho por mí, que en vuestras oración personal y comunitaria no dejéis de poner en el corazón de Dios a vuestro nuevo obispo Amadeo. La sintonía de la oración será la que más verdad y hondura le ponga a la unidad que tiene que haber entre el obispo y el pueblo con el que camina como cristiano y pastor.
7. Por mi parte, os ofrezco mi vida y me pongo a disposición de cuantos sois la Iglesia del Señor en Jaén. Haré cuanto pueda por acompañaros a todos. A los sacerdotes os manifiesto mi especial afecto. Desde ahora ya os digo que llevo el propósito de dedicaros lo mejor de mi mismo. Sin la comunión con mi presbiterio, mi ministerio episcopal no tendría la proyección misionera que la Iglesia “en salida” a la que quiero servir le puede dar. Con los diáconos compartiré cercanía y, sobre todo, el testimonio de vuestro servicio. Necesito la gracia y la fuerza de los carismas con que enriquece la vida consagrada a la Iglesia diocesana. Los considero imprescindibles para nuestra comunión eclesial y para nuestra vida pastoral; valoro la riqueza de vuestros servicios en la Iglesia y en la sociedad. Cuento muy especialmente con nuestras comunidades contemplativas, en los veinte monasterios que le ofrecen su plegaria constante al Señor en nuestra diócesis. Necesito la riqueza de los movimientos y otras instituciones para llegar a personas, situaciones y ambientes en una renovada pastoral evangelizadora.
8.Considero imprescindible la madurez cristiana y apostólica de nuestras comunidades parroquiales, en las que se asienta nuestra vida cristiana y nuestra pertenencia a la Iglesia. Es en ellas en las que nacen, crecen y viven en la fe nuestros adultos, jóvenes y niños. En ellas estáis las familias, los enfermos, los pobres, los parados, los que no tienen hogar, los inmigrantes… Las parroquias son la Iglesia de proximidad que acoge y pone misericordia a cuantos sufren en su cuerpo y en su alma. Por eso saludo a los Consejos parroquiales de pastoral, que representan a todos cuantos sirven en cualquiera de las acciones que la Iglesia ofrece en su tarea misionera: a los catequistas, a los animadores de la liturgia, a los grupos de formación y oración, a los voluntarios de cáritas, a los animadores de la acción evangelizadora, visitadores de enfermos, a las Hermandades y Cofradías y a cuantos cuidan la piedad popular etc. A todos, sea cual sea vuestro servicio en las comunidades, os quiero enviar mi afectuoso saludo.
9. Voy a Jaén como obispo de cuantos se sienten miembros de la Iglesia Católica, pero me ofrezco a todos sea cual sea vuestra relación con Jesucristo y con la Iglesia. Siempre encontraréis en mí un interlocutor cercano. No le quiero poner ningún límite a mi servicio y mi entrega. Voy también a vivir con vosotros como un ciudadano que se quiere integrar cuanto antes en la cultura y el ambiente social que fluye entre los andaluces de Jaén. Os prometo que este obispo, que ha procurado ser un buen extremeño, hará todo lo que de él dependa para ser cuanto antes un buen andaluz y un buen jiennense.
10. Saludo con respeto y deferencia a las autoridades regionales y locales, a las instituciones políticas, judiciales, académicas, militares y sindicales, así como a las asociaciones que enriquecen la sociedad jiennense. Dirijo mi saludo a los diversos Medios de Comunicación de Andalucía y, en especial, a los de Jaén.
11. No me olvido de aquellos que, desde el primer día, van a colaborar conmigo en el servicio pastoral de la Diócesis: el Señor Vicario General, el Vicario Judicial, el Cabildo de las Catedrales de Jaén y Baeza, los consejos, vicarías, delegaciones, secretariados, personal de Curia, etc. Y ahora me dirijo con especial cariño al Seminario. Si os he dejado para este momento de mi carta, es porque tras haberme dirigido a todos los diocesanos en sus comunidades e instituciones, desde vosotros, corazón de la diócesis, procuraré proyectar todo mi afecto a la Iglesia diocesana de Jaén. Con vosotros miraré siempre al futuro y espero que la familia del seminario crezca con muchos jóvenes que se ilusionen con servir a la fe de sus hermanos en un mundo que necesita jóvenes apasionados con Cristo y dispuestos a acompañar con pasión a la gente en sus heridas y en sus esperanzas.
12. Me pongo bajo la protección de la Santísima Virgen de la Cabeza, de San Eufrasio y de todos los santos y santas que nacieron o vivieron en la Iglesia que camina en Jaén. Espero conoceros pronto a todos, para compartir ilusiones, esperanzas, proyectos y, si llegan, también penas y problemas. Esperadme también vosotros y acompañadme con la oración. Quiero llegar a Jaén como peregrino y entrar por la Puerta Santa de la Misericordia, besar el Santo Rostro y pedirle humildemente que se grave profundamente en mí, para que yo os vea siempre a todos en el rostro de Cristo con un corazón misericordioso como el del Padre. Un saludo y un abrazo para todos.
+Amadeo Rodríguez Magro