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miércoles, 28 de junio de 2017

PROGRAMA DE LA FIESTA DE LA ESPIGA 2017
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,15-20):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

Palabra del Señor
Reflexión del Papa Francisco

Injertados en Cristo con el Bautismo, los cristianos hemos recibido gratuitamente de Él el don de la vida nueva; y gracias a la Iglesia podemos permanecer en comunión vital con Cristo.

Es necesario mantenerse fieles al Bautismo, y crecer en la amistad con el Señor mediante la oración, la escucha y la docilidad a su Palabra, leer el Evangelio, la participación a los Sacramentos, especialmente a la Eucaristía y a la Reconciliación.

Si uno está íntimamente unido a Jesús, goza de los dones del Espíritu Santo, que, como nos dice san Pablo, son amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia y en consecuencia hace tanto bien al prójimo y a la sociedad, como un verdadero cristiano.

De estas actitudes, de hecho, se reconoce que uno es un verdadero cristiano, así como por los frutos se reconoce al árbol.

Los frutos de esta unión profunda con Jesús son maravillosos: toda nuestra persona es trasformada por la gracia del Espíritu: alma, inteligencia, voluntad, afectos, y también el cuerpo, porque somos unidad de espíritu y cuerpo.

Recibimos un nuevo modo de ser, la vida de Cristo se convierte también en la nuestra: podemos pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús.

Entonces, con su corazón, como Él lo ha hecho, podemos amar a nuestros hermanos, a partir de los más pobres y sufrientes, y así dar al mundo frutos de bondad, de caridad y de paz.

Confiémonos a la intercesión de la Virgen María, para que podamos ser sarmientos vivos en la Iglesia y testimoniar de manera coherente nuestra fe, coherencia de vida y de pensamiento. De vida y de fe. Conscientes que todos, según nuestras vocaciones particulares, participamos de la única misión salvífica de Jesucristo (Reflexión antes del rezo del Regina Coeli, 03 de mayo de 2015)
 "El secreto de la vida cristiana es el amor. Sólo el amor llena los vacíos, las profundidades negativas que el mal crea en los corazones". Papa Francisco

martes, 27 de junio de 2017

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,6.12-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se volverán para destrozaros. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas. Entrad por la puerta estrecha. Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.»

Palabra del Señor
"La misericordia es lo único que puede salvar al hombre y al mundo del pecado y del mal". Papa Francisco
Reflexión del Papa Francisco

Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? ¿Y por qué Jesús habla de una puerta estrecha?

La imagen de la puerta vuelve varias veces en el Evangelio y se remonta a la de la casa, a la del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor y calor.

Jesús nos dice que hay una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Y esa puerta es el mismo Jesús (Cfr. Juan 10,9). Él es la puerta. Él es el pasaje para la salvación. Él nos conduce al Padre.

Y la puerta que es Jesús jamás está cerrada, esta puerta jamás está cerrada. Está abierta siempre y a todos sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios.

Porque saben, Jesús no excluye a nadie. Alguno de ustedes quizá podrá decirme: "pero Padre, yo estoy excluido, porque soy un gran pecador. He hecho cosas feas. He hecho tantas en la vida" No, no estás excluido.

Precisamente por esto eres el preferido. Porque Jesús prefiere al pecador. Siempre, para perdonarlo, para amarlo. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo. Él te espera. Anímate, ten coraje para entrar por su puerta.

Todos somos invitamos a pasar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerlo entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le de alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante tantas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que después, nos damos cuenta de que duran un instante. Que se agota en sí misma y que no tiene futuro.

Pero yo les pregunto: ¿Por cuál puerta queremos entrar? Y ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida?

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús, de dejarlo entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga jamás.

A la Virgen María, Puerta del Cielo, le pedimos que nos ayude a pasar la puerta de la fe, a dejar que su Hijo transforme nuestra existencia como ha transformado la suya para llevar a todos la alegría del Evangelio (Homilía en Santa Marta, 25 de agosto de 2013)

lunes, 26 de junio de 2017

Reflexión del Papa Francisco

Aquellos que viven juzgando el prójimo, hablando mal del prójimo, son hipócritas, porque no tienen la fuerza, el coraje de mirar los propios defectos. Sobre esto el Señor no dice tantas palabras.

Luego dirá, más adelante, que aquel que en su corazón guarda un poco de odio contra el hermano es un homicida... También el Apóstol Juan, en su primera Carta, lo dice, claramente:

"Aquel que odia a su hermano, camina en las tinieblas; quien juzga al hermano, camina en las tinieblas".

Cada vez que nosotros juzgamos en nuestro corazón a nuestros hermanos, es peor, cuando hablamos de esto con los otros somos cristianos homicidas: Un cristiano homicida … No lo digo yo, ¿eh?, lo dice el Señor. Y sobre este punto, no hay lugar para los matices.

Si tú hablas mal del hermano, matas al hermano. Y nosotros, cada vez que lo hacemos, imitamos aquel gesto de Caín, el primer homicida de la Historia.

En este tiempo en el que se habla de guerras y se pide tanto la paz, es necesario un gesto nuestro de conversión. Las murmuraciones siempre van sobre esta dimensión de la criminalidad. No hay habladurías inocentes.

La lengua es para alabar a Dios, pero cuando usamos nuestra lengua para hablar mal del hermano o de la hermana, la usamos para matar a Dios, la imagen de Dios en el hermano.

Alguno podría decir que una persona se merezca las habladurías. Pero no debe ser así. "Pero ¡anda, reza por él! ¡Anda, haz penitencia por ella! Y luego, si es necesario, habla a aquella persona para que pueda remediar el problema. Pero, no decirlo a todos".

Pablo fue un pecador fuerte, y dice de sí mismo:

"Antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero fui tratado con misericordia".

Quizás ninguno de nosotros blasfema, quizás. Pero si alguno de nosotros murmura, ciertamente es un perseguidor y un violento.

Pidamos para nosotros, para la Iglesia toda, la gracia de la conversión de la criminalidad de las habladurías al amor, a la humildad, a la mansedumbre, a la docilidad, a la magnanimidad del amor hacia el prójimo (Homilía en Santa Marta, 13 de septiembre de 2013)
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,1-5):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No juzguéis y no os juzgarán; porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.»

Palabra del Señor
"Queridos jóvenes, ustedes tienen muchos proyectos y sueños para el futuro. ¿Ponen a Cristo en el centro de sus proyectos y de sus sueños?". Papa Francisco

domingo, 25 de junio de 2017


REFLEXIÓN DE DON MANUEL

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO “A”
 
              - LA VALENTIA DEL CREYENTE-CRISTIANO  
 
              Hermanos, cuando nos reunimos para celebrar el Día del Señor y dar gracias a Dios por todos los beneficios que nos ha dispensado en el curso de pastoral que acabamos de terminar, laPalabra de Dios proclamada nos insta a no esconder ni a disimular nuestra identidad cristianaSe nos pide valentía, un testimonio cargado de serenidad y de espontaneidad. En un mundo donde se reclama respeto a cualquier modo de pensar o de actuar, los cristianos, tal vez más que nunca, debemos proponer de una manera clara y decidida nuestra adhesión a Cristo y, consecuentemente, un nuevo estilo de vida, vivo y atrayente.
           
              OBSTÁCULOS EN EL CAMINO.
 
              Ahora bien, esta postura conlleva más de un sufrimiento, como hemos escuchado en la vida de Jeremías. Heraldo y portavoz de Dios, sus palabras denuncian la injusticia y la maldad del pueblo; y entonces aparece la reacción violenta de algún sector del pueblo. Y Jeremías experimenta la herida dela difamación y de la persecución.San Juan Bautista, cuya fiesta celebramos esta semana, es otro ejemplo vivo de valor y entereza ante el odio y la maldad que le llevaron al martirio...
 
              Quien de verdad sigue los planteamientos del Evangelio (profeta-cristiano) se topa con tenaces contrariedades y ha de superar muchas tribulaciones. Advirtamos que los que calumnian a Jeremías son los mismos de su pueblo. No nos sorprende que a veces entre nosotros se dé está circunstancia... El diálogo, teniendo a Cristo y la fe mutua en él como criterio de entendimiento, es el camino hacia la concordia.
 
              UNA CERTEZA: DIOS NOS ES FIEL.
 
              Pero de lo que nunca podremos dudar es de la presencia y de la ayuda del Señor. Dios nunca abandona al hombre. Quien permanece constante en su testimonio cristiano, sabiendo que Dios acompaña su esfuerzo, no sólo supera los malos momentos sino que prorrumpe en acción de gracias porque se sabe amparado de Él. Aquí se encierra la verdadera sabiduría: entender la justicia de Dios. Un Dios que nunca oprime sino que cuenta con el testimonio ejemplar  del cristiano para transformarse en bondad y misericordia.
              Jesús es más directo con sus discípulos. Cuanto él ha comentado y enseñado a los apóstoles por Palestina y en los momentos de intimidad del grupo, lo deben proclamar a los cuatro vientos; han de ser los transmisores del mensaje de salvación de Jesús...
              Ante ello, el miedo ha de desaparecer y nos invita a cambiar de mentalidad, pues nosotros tenemos miedo a las incomprensiones y al rechazo de la gente... Cristo nos dice que ese es un temor de poca monta. A todo lo más podemos perder la vida. El verdadero temor lo hemos de tener a Dios. Él sí que puede alejarnos de la vida verdadera...
              Junto al amor entrañable de Dios, Mateo introduce el del temor, es decir, la reverencia, el respeto, la admiración, la docilidad de la persona a un Dios admirable por tan grande amor. Así se fortalece la confianza y el arrojo.
 
              Al final del Evangelio se nos da una razón más para alejar de nosotros todo tipo de miedo en nuestra misión... Si Dios tiene un cuidado especial hasta de los animales más insignificantes, ¿qué no hará por los hombres que los ha creado, los ha redimido y los lleva a la plenitud de vida?   Dios garantiza que, detrás de cualquier circunstancia negativa de la vida, se encuentra Él. Y que con Él se puede vivir, se puede superar.
 
              TESTIMONIO SERENO Y ALEGRE.
 
              El Señor, pues, nos estimula, quiere fortalecer nuestra adhesión a Él con el empuje de una vida testimonial. ¿Qué sentido tiene creer  en Dios si yo con mi vida no lo acerco a los demás. Dios no aspira solamente a tener una relación amistosa con cada uno de nosotros, sino que desea entrar en la vida de todos. Y el testimonio directo, mesurado y alegre de los que nos proclamamos cristianos, es el camino.  Nada nos debe acobardar: ni el recelo de los demás, ni la timidez personal, ni la inconstancia. Si el pecado obstaculiza nuestro testimonio de Jesús, más abundante es la gracia de Dios para romper nuestros temores y nuestros frenos. Que esta Eucaristía, Palabra y Pan, fortalezca nuestro espíritu para saber manifestar adecuada y valientemente nuestra fe en Jesucristo. 

viernes, 23 de junio de 2017

PARROQUIA DE SAN PABLO         A LOS COLABORADORES                    APOSTÓLICOS.

     Mi querido@ hermano@ : Te deseo paz y bien.
   
 
      En primer lugar, quiero darte las gracias en nombre de nuestro Señor Jesucristo y de su Iglesia, por el trabajo apostólico que has realizado este curso en nuestra querida Parroquia de San Pablo. Gracias a cristianos como tú, nuestra Comunidad parroquial hace posible la Evangelización y la Redención del Señor en nuestros días.     
 
                 En segundo lugar, quiero invitarte a participar en laEUCARISTIA DE ACCIÓN DE GRACIAS QUE CELEBRAREMOS TODOS LOS GRUPOS APOSTÓLICOS DE NUESTRA PARROQUIA CON LA COMUNIDAD CRISTIANA DE SAN PABLO.  Será el próximo día 29 de Junio, Jueves, Festividad de San Pedro y San Pablo, a las 20 horas.
                
                  Después de la Eucaristía compartiremos un ágape en los patios de la Parroquia. Cado uno puede aportar algún plato para compartir. La Parroquia preparará la bebida.
 
                  Esperando vuestra asistencia y reiterándoos de nuevo mis gracias, recibid un fuerte abrazo.
                                
                 
                 

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré" (Mt. 11,28).  Cuando Jesús dice esto, tiene ante sus ojos las personas que encuentra todos los días por los caminos de Galilea: mucha gente simple, pobres, enfermos, pecadores, marginados... esta gente siempre le siguió para escuchar su palabra -¡una palabra que daba esperanza!

¡Las palabras de Jesús dan siempre esperanza! y también para tocar aunque solo fuese el borde de su manto. Jesús mismo buscaba a estas multitudes extenuadas y dispersas como ovejas sin pastor (cf. Mt 9:35-36): así dice Él, y las buscaba para anunciarles el Reino de Dios y para sanar a muchos de ellos en el cuerpo y en el espíritu. Ahora los llama a todos a su lado: "Vengan a mí", y les promete alivio y refrigerio.

Esta invitación de Jesús se extiende hasta nuestros días, para llegar a muchos hermanos y hermanas oprimidos por precarias condiciones de vida, por situaciones existenciales difíciles y, a veces privados de auténticos puntos de referencia.

En los países más pobres, pero también en las periferias de los países más ricos, se encuentran muchas personas desamparadas y dispersas bajo el peso insoportable del abandono y de la indiferencia.

A cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos, Jesús repite: "Vengan a mí, todos ustedes". Pero también lo dice a los que poseen todo. Pero cuyo corazón está vacío. Está vacío. Corazón vacío y sin Dios. También a ellos, Jesús dirige esta invitación: "Vengan a mí".

La invitación de Jesús es para todos. Pero de manera especial para los que sufren más.

Jesús promete reconfortar a todos, pero también nos hace una invitación, que es como un mandamiento: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón" (Mt 11,29).

El yugo del Señor ¿en qué consiste? Consiste en cargar el peso de los otros con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y consuelo de Cristo, estamos llamados también nosotros a ser alivio y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro.

La mansedumbre y la humildad de corazón no sólo nos ayuda a soportar el peso de los otros, sino a no cargar sobre ellos con nuestros propios puntos de vista personales, nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 06 de julio de 2014)
"Nunca hay motivos para perder la esperanza. Jesús dice: «Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo". Papa Francisco