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viernes, 18 de agosto de 2017

OBISPO DE JAÉN PIDE ORACIONES POR LA PAZ Y SE UNE AL DOLOR POR LOS FALLECIDOS Y HERIDOS EN EL ATENTADO DE BARCELONA

Don Amadeo Rodríguez Magro, Obispo de la Diócesis de Jaén ha querido mostrar su dolor y solidaridad con los heridos y con los familiares y amigos de las personas fallecidas en el atentado terrorista de Barcelona, cometido esta tarde.

Además, el Prelado jiennense ha querido condenar enérgicamente toda forma de terrorismo, “ya que con estos actos se vulnera el derecho a la vida, a la libertad y es una muestra de intolerancia y totalitarismo por parte de aquellos que usan la violencia, la muerte y el dolor para imponer sus ideas, y es una muestra de intolerancia social”.

Al mismo tiempo, ha pedido a los fieles diocesanos que eleven oraciones a Dios por la paz, para pedir por la recuperación de los heridos,  por la paz eterna de los fallecidos, así como por el consuelo de los familiares y de todas las personas que, de una forma u otra, han vivido de cerca ese trágico suceso. A la vez, va a hacer extensible a todos los sacerdotes de la Diócesis, que en las Eucaristías de este fin de semana se pida por la paz y se rece por los heridos y por las víctimas de este execrable atentado terrorista.

http://diocesisdejaen.es/obispo-de-jaen-pide-oraciones-por-la-paz-y-se-une-al-dolor-por-los-fallecidos-y-heridos-en-el-atentado-de-barcelona/

LA PARROQUIA SE UNE EN ORACIÓN POR LOS ATENTADOS. DE BARCELONA Y CAMBRILS

Dios todopoderoso y eterno,
de infinita misericordia y bondad,
con el corazón apesadumbrado, acudimos a Ti.

Escucha nuestra oración, ten misericordia de nosotros,
atiende las súplicas de quienes te invocan
en esta hora de tribulación y de prueba.

Te pedimos, Dios de la vida,
por las víctimas mortales del ataque terrorista.

Padre nuestro, acógelos en tu seno.

Atiende nuestra oración, Dios de la salud,
por los heridos de esta masacre.

Te pedimos por la conversión
de los que odian y utilizan la violencia.

Príncipe de la Paz, Señor Crucificado, Jesucristo Resucitado, compadécete de nosotros, intercede por nosotros.

Amén.


jueves, 17 de agosto de 2017

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21–19,1):

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros m¡ Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»
Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

Palabra del Señor

"El amor de Cristo llena nuestros corazones y nos hace capaces de perdonar siempre". Papa Francisco

Reflexión del Papa Francisco

[...] Jesús explica a Pedro que es necesario perdonar setenta veces siete, que equivale a siempre, para reafirmar que el perdón de Dios a nuestros pecados y nuestro perdón a los demás están estrechamente relacionados.

Todo parte de cómo nosotros, en primer lugar, nos presentamos a Dios para pedir que nos perdone.

Hay que pedir perdón sinceramente, con el corazón, y de corazón debe ser dado a quien nos ha ofendido. Como el patrón de la parábola evangélica relatada por Jesús, que condona una deuda enorme a un siervo suyo porque se compadece por sus súplicas.

Y no como hace ese mismo siervo con un semejante, tratándolo sin piedad y mandándolo a la cárcel, aun siendo deudor de una suma irrisoria. La dinámica del perdón es la que enseña Jesús en el Padrenuestro.

Jesús nos enseña a rezar así al Padre: "perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden".

Si yo no soy capaz de perdonar, no soy capaz de pedir perdón. "Pero, Padre, yo me confieso, voy a confesarme…". "¿Y qué haces antes de confesarte?". "Pienso en las cosas que he hecho mal…". "Está bien". "Después pido perdón al Señor y prometo no volver a hacerlas…". Bien. Y después vas a lo del sacerdote. Pero antes te falta una cosa: ¿has perdonado a aquellos que te han hecho el mal?.

El perdón que Dios te dará, requiere el perdón que tú des a los demás. Este es el razonamiento que Jesús nos enseña sobre el perdón.

Primero: pedir perdón no es un sencillo pedir disculpas, es ser consciente del pecado, de nuestra idolatría, de las tantas idolatrías.

Segundo: Dios siempre perdona, siempre. Pero pide que yo perdone. Si yo no perdono, en cierto sentido cierro la puerta al perdón de Dios.

"Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden".

(Homilía en Santa Marta, 10 de marzo de 2015)

martes, 15 de agosto de 2017


Lecturas de hoy Asunción de la Virgen María,  martes, 15 de agosto de 2017

Primera lectura
Lectura del libro del Apocalipsis (11,19a;12,1.3-6a.10ab):

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.
Se oyó una gran voz en el cielo: «Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 44,10bc.11-12ab.16

R/. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir

Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir. R/.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor. R/.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real. R/.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,20-27a):

Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

Palabra de Dios


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,39-56):

En aquellos días, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de Maria, saltó la criatura en su vientre.
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor

 "Pidamos por todos los sacerdotes buenos y fieles, que se entregan a los demás con generosidad y abnegación, sin hacer ruido". Papa Francisco

Reflexión del Papa Francisco

La Virgen va a visitar a Isabel, e Isabel le dice: «He aquí, apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno».

Todo es alegría. Pero nosotros cristianos no estamos muy acostumbrados a hablar de alegría, de gozo. Creo que muchas veces nos gustan más los lamentos. ¿Qué es la alegría? La clave para comprender esta alegría es lo que dice el Evangelio:

"Isabel fue colmada de Espíritu Santo".

Es el Espíritu Santo quien nos da la alegría. En la primera oración de la misa hemos pedido también la gracia de la docilidad al Espíritu Santo, quien nos da la alegría.

A mí me gusta pensar: los jóvenes cumplen la Ley; los ancianos tienen la libertad de dejar que el Espíritu les guíe. Es hermoso esto.

Es precisamente el Espíritu quien nos guía. Él es el autor de la alegría, el creador de la alegría. Y esta alegría en el Espíritu nos da la verdadera libertad cristiana.

Sin alegría, nosotros, cristianos, no podemos llegar a ser libres. Nos convertimos en esclavos de nuestras tristezas.

No se puede llevar adelante el Evangelio con cristianos tristes, desesperanzados, desalentados; no se puede. Esta actitud es un poco funeraria. En cambio, la alegría cristiana deriva precisamente de la alabanza a Dios.

[...] Es precisamente ella, la Virgen quien trae las alegrías. La Iglesia la llama causa de nuestra alegría, causa nostrae letitiae.¿Por qué? Porque trae nuestra alegría más grande, trae a Jesús.

Y trayendo a Jesús hace que este niño salte de alegría en el seno de la madre. Ella trae a Jesús. Ella con su oración hace que el Espíritu Santo irrumpa. Irrumpe ese día de Pentecostés; estaba allí.

Debemos rezar a la Virgen para que al traer a Jesús nos dé la gracia de la alegría, de la libertad; nos dé la gracia de alabar, de hacer oración de alabanza gratuita, porque Él es digno de alabanza, siempre. (Homilía en Santa Marta, 01 de junio de 2013)

viernes, 11 de agosto de 2017

COMUNICADO OFICIAL
La Venerable y Antigua Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración, informa, que el próximo día 15 (DM),  nuestra Banda Juvenil, tendrá el honor de acompañar, abriendo el cortejo, a nuestra Excelsa Patrona, Santa María del Alcázar.
¡VIVA LA VIRGEN  DEL ALCÁZAR!

jueves, 10 de agosto de 2017

Desde la Agrupación Arciprestal de Cofradías y Hermandades de Baeza, os animamos a que colaboréis con todas las Cofradías que en estos días de feria montarán Caseta.

En la feria de día se encuentran con Caseta las Cofradías de la Columna, Caída, Rescate, Humildad, Sangre, Fervorosa y Paso.

En el recinto de noche las Cofradías de la Borriquilla, Santa Cena y Oración en el Huerto.

Apoyemos y colaboremos con nuestras Cofradías !!!

De igual manera sin olvidar los solemnes cultos religiosos que la Real Archicofradía de Santa Maria del Alcázar y San Andrés Apóstol, Patronos de Baeza organizan.

Felices fiestas en honor a la Santísima Virgen del Alcázar a todos.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (12,24-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

Palabra del Señor

 "No me imagino un cristiano que no sea capaz de sonreír. Demos testimonio gozoso de nuestra fe". Papa Francisco

Reflexión del Papa Francisco

Jesús usa una imagen sencilla y sugestiva, aquella del "grano de trigo" que caído en la tierra, muere para dar fruto.

En esta imagen encontramos otro aspecto de la Cruz de Cristo: el de la fecundidad. La cruz de Cristo es fecunda. La muerte de Jesús, de hecho, es una fuente inagotable de vida nueva, porque lleva en sí la fuerza regeneradora del amor de Dios.

Inmersos en este amor por el Bautismo, los cristianos pueden convertirse en "granos de trigo" y dar mucho fruto, si al igual que Jesús, pierden la propia vida por amor a Dios  y a los hermanos

Por esta razón, a aquellos que aún hoy "quieren ver a Jesús", a los que están en la búsqueda del rostro de Dios; a quien ha recibido una catequesis cuando era pequeño y luego no la ha profundizado más y quizás ha perdido la fe; a tantos que aún no han encontrado a Jesús personalmente... a todas estas personas podemos ofrecerles tres cosas: el Evangelio; el Crucifijo y el testimonio de nuestra fe, pobre pero sincera.

El Evangelio: ahí podemos encontrar a Jesús, escucharlo, conocerlo.
El Crucifijo: signo del amor de Jesús que se entregó por nosotros.
La fe que se traduce en gestos simples de caridad fraterna.
Pero principalmente en la coherencia de vida: entre lo que decimos y lo que vivimos, coherencia entre nuestra fe y nuestra vida, entre nuestras palabras y nuestras acciones.

Evangelio, Crucifijo y testimonio. Que la Virgen nos ayude a llevar estas tres cosas. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 22 de marzo de 2015)

miércoles, 9 de agosto de 2017

Evangelio de hoy
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (25, 1-13)

El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.
Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.
Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas.
Pero a medianoche se oyó un grito: 'Ya viene el esposo, salgan a su encuentro'.
Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas.
Las necias dijeron a las prudentes: '¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?'.
Pero estas les respondieron: 'No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado'.
Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.
Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos',12 pero él respondió: 'Les aseguro que no las conozco'.
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Existe este «tiempo inmediato» entre la primera venida de Cristo y la última, que es precisamente el tiempo que estamos viviendo.


En este contexto del «tiempo inmediato» se sitúa la parábola de las diez vírgenes. Se trata de diez jóvenes que esperan la llegada del Esposo, pero él tarda y ellas se duermen.

Ante el anuncio improviso de que el Esposo está llegando todas se preparan a recibirle, pero mientras cinco de ellas, prudentes, tienen aceite para alimentar sus lámparas; las otras, necias, se quedan con las lámparas apagadas porque no tienen aceite; y mientras lo buscan, llega el Esposo y las vírgenes necias encuentran cerrada la puerta que introduce en la fiesta nupcial. Llaman con insistencia, pero ya es demasiado tarde; el Esposo responde: no las conozco.

El Esposo es el Señor y el tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; es un tiempo de vigilancia; tiempo en el que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad; tiempo de tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo para vivir según Dios, pues no sabemos ni el día ni la hora del retorno de Cristo.

Lo que Jesús nos pide es que estemos preparados al encuentro -preparados para un encuentro, un encuentro bello, el encuentro con Jesús-, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios.

La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús. ¡No nos durmamos!. (Audiencia general, 24 de abril de 2013)



"El reto de los esposos cristianos: estar juntos, aprender a amarse para siempre y buscar el modo de que el amor crezca" (Papa Francisco)


lunes, 7 de agosto de 2017

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

En este milagro actúa el poder misericordioso de Dios, que cura todo mal del cuerpo y del espíritu. Pero Jesús no es un sanador, es también maestro: en efecto sube al monte y se si sienta... sabe bien lo que está por hacer, pone a la prueba a sus discípulos.

¿Qué hacer para dar de comer a toda aquella gente? Felipe, uno de los Doce, hace un rápido cálculo: organizando una colecta, se podrán recoger, al máximo, doscientos denarios para comprar el pan que, sin embargo, no alcanzaría para dar de comer a cinco mil personas.

Los discípulos razonan en términos de mercado, pero Jesús, a la lógica del comprar, sustituye aquella otra lógica, la lógica del dar. Las dos lógicas, ¿no? La del comprar y la del dar.

Y he aquí que Andrés, otro de los Apóstoles, hermano de Simón Pedro, presenta a un muchacho que pone a disposición todo lo que tiene: cinco panes y dos pescados; pero ciertamente - dice Andrés - son nada para aquella gente

Pero Jesús esperaba precisamente esto. Ordena a los discípulos que hagan sentar a la gente, después tomó aquellos panes y aquellos pescados, dio gracias al Padre y los distribuyó. Estos gestos anticipan aquellos de la Última Cena, que dan al pan de Jesús su significado más verdadero.

El pan de Dios es Jesús mismo. Tomando la Comunión con Él, recibimos su vida en nosotros y llegamos a ser hijos del Padre celestial y hermanos entre nosotros. Tomando la Comunión nos encontramos con Jesús, realmente vivo y resucitado.

Participar en la Eucaristía significa entrar en la lógica de Jesús, la lógica de la gratuidad, de la participación. Y por más pobres que seamos, todos podemos dar algo.

Tomar la Comunión también significa tomar de Cristo la gracia que nos hace capaces de compartir con los demás lo que somos y lo que tenemos.

La multitud está sorprendida por el prodigio de la multiplicación de los panes; pero el don que Jesús ofrece es plenitud de vida para el hombre hambriento. Jesús sacia no sólo el hambre material, sino aquella más profunda, el hambre de sentido de la vida, el hambre de Dios.

Frente al sufrimiento, a la soledad, a la pobreza y a las dificultades de tanta gente, ¿qué podemos hacer nosotros? Lamentarse no resuelve nada, pero podemos ofrecer lo poco que tenemos. Como aquel muchacho. Ciertamente tenemos alguna hora de tiempo, algún talento, alguna competencia... ¿Quién de nosotros no tiene sus "cinco panes y dos pescados"? Todos tenemos.

Si estamos dispuestos a ponerlos en las manos del Señor, bastarán para que en el mundo haya un poco más de amor, de paz, de justicia y, sobre todo, de alegría.

Cuán necesaria es la alegría en el mundo. Dios es capaz de multiplicar nuestros pequeños gestos. Gestos de solidaridad y hacernos partícipes de su don. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 26 de julio de 2015
 "El Señor llama a la puerta de nuestro corazón. ¿Quizás hemos colocado un pequeño cartel que dice: No molestar?". Papa Francisco

domingo, 6 de agosto de 2017

REFLEXIÓN DE DON MANUEL

FIESTA DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR.
 
       Queridos hermanos: En este Domingo, día seis de Agosto,celebramos la fiesta de la Transfiguración del SeñorLa finalidad de esta Fiesta es robustecer nuestra fe y consolidar nuestra esperanza en  el camino de Cristo.
         Los Apóstoles habían presenciado los signos y prodigios que Jesús había realizado entre el pueblo. San Pedro reconoció públicamente que Jesús era “el Cristo, el Hijo de Dios vivo”, pero cuando oyeron la predicción de Jesús acerca de su pasión, reaccionaron con escepticismo…
          Para robustecer más la fe de los discípulos, Jesús llevó a Pedro, a Santiago y a Juan a la cima del monte, y allí se transfiguró delante de ellos. ¿En qué consistió?
 
           Por el relato del Evangeliopodemos saber que fue algo maravilloso. Experimentaron una presencia tan nueva y diferente en Jesús que quedaron deslumbrados.
           Sintieron por un momento la plenitud de felicidad y de vida que tanto deseamos todos los seres humanos. De tal forma la sintieron que desearon quedarse allí para siempre.
            Tuvieron la visión de la gloria celestial, a la que Jesús, había renunciado por amor, al adoptar nuestra naturaleza humana. Tuvieron la visión de la gloria que un día gozaremos todos los hijos de Dios en el Reino celestial.
 
             Pero esa transformación no es para nosotros solos. Dios eligió a todos los hombres y mujeres para ser hijos e hijas suyos y para vivir la gloriosa Vida de su Hijo, tanto aquí en la tierra como en la eternidad. Toda la creación, antes sujeta a la condenación a causa del pecado, está ahora destinada por medio de Jesucristo a ser glorificada e introducida en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
 
             Para ello hay que bajar del monte, y escuchad al Hijo de Dios. Es decir, hay que seguir su camino que pasa por la entrega generosa, por encarnarse y asumir las pobrezas de los hermanos, por entregar la vida, por el amor, por la cruz…
 
              Hoy también nosotros, en esta Eucaristía hemos sido invitados por Cristo a estar con Él y a contemplarlo transfigurado para que tomemos fuerzas para seguirlo en nuestra vida diaria, para no desfallecer y llegar a la meta: la Resurrección, la Gloria.
               Mientras hemos de bajar a la vida y manifestar a nuestros hermanos que Cristo es la lámpara que brilla en la tiniebla, el lucero que ha nacido y ha transformado nuestros corazones y nuestras vidas. Con Él es posible el cielo nuevo y la tierra nueva que todos deseamos, esperamos y que hacemos posible para todos.
                Que la Virgen Maríaque escuchó y vivió muy de cerca a su Hijo, y que ya ha sido glorificada, nos ayude a vivir con fidelidad el seguimiento de su Hijo, nuestro Señor. 

jueves, 3 de agosto de 2017

 Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,47-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos les contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Lo repetimos una y otra vez: En este mundo estamos de paso, por ello, la seguridad de poder descansar eternamente en los brazos de Dios, es la tarea que con más interés debemos cuidar.

Hay que estar atentos para cuando llegue el Señor a pedirnos cuenta de nuestra administración.

Es preciso tenerlo todo en orden para acertar en el destino definitivo de la vida.

En este sentido es como se nos avisa que estemos bien dispuestos:

Estemos alerta para que la muerte nos sorprenda preparados y así evitar el fracaso definitivo de la vida.
Estemos alerta para acumular méritos para entrar en el Reino de la vida.
Estemos alerta y bien despiertos para recibir la llamada definitiva.
Estemos alerta y procuremos tener las cuentas claras de nuestra vida interior y presentarnos con la conciencia limpia ante nuestro Dios.
Estemos alerta recordando que estamos a tiempo de cambiar sabiendo que nunca es demasiado tarde mientras tengas vida.
Estemos alerta a la llamada de Dios para seguirla sin condiciones estando bien atentos para responder: Estamos aquí, Señor.
El llanto y crujir de dientes no es para nosotros, los que intentamos seguir a Cristo incondicionalmente.

Si procuramos estar bien despiertos, con el corazón limpio y la mente dispuesta para seguir al Señor, no vamos a temer ni el sufrimiento ni la muerte, pues estamos destinados a la VIDA eterna. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 15 de noviembre de 2015)

"Jesús viene a salvarnos, y estamos llamados a elegir su vía: la vía del servicio, del don, del olvido de sí mismo". Papa Francisco

martes, 1 de agosto de 2017

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,36-43):

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa.
Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»
Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»

Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Hará bien preguntarnos: ¿Yo siembro paz? Por ejemplo, con mi lengua, ¿siembro paz o siembro cizaña?¿Cuántas veces hemos oído decir de una persona: "Pero, tiene una lengua de serpiente", porque hace siempre lo que hizo la serpiente con Adán y Eva, ha destruido la paz.

Y esto es un mal, esta es una enfermedad en nuestra Iglesia: sembrar división, sembrar el odio, no sembrar la paz.

Es bueno para nosotros que cada día nos hagamos esta pregunta: "¿Hoy sembré paz o sembré cizaña?". Pero, a veces, hay que decir las cosas, porque aquél y aquella... Con esta actitud, ¿qué siembras tú?

Los cristianos, por lo tanto, están llamados a ser como Jesús, que vino a nosotros para pacificar y reconciliar.

Si una persona, durante su vida, no hace otra cosa que reconciliar y pacificar, se la puede canonizar: esa persona es santa.

Pero, debemos crecer en esto, debemos convertirnos: nunca una palabra que sea para dividir, nunca. Nunca una palabra que traiga guerra, pequeñas guerras, nunca las habladurías.

Yo pienso: ¿qué son las habladurías? Eh, nada, decir una palabrita contra otro o contar una historia: hizo esto. No. Decir habladurías es terrorismo porque el que las hace es como un terrorista que tira una bomba y se va, destruye: con la lengua destruye, no hace la paz. Pero, ¿es vivo eh? No es un terrorista suicida, no, no, él se cuida bien.

Cada vez que me viene a la boca decir algo que sea sembrar cizaña y división y hablar mal del otro... ¡morderse la lengua!

Se los aseguro, ¿eh? Que si ustedes hacen este ejercicio de morderse la lengua en lugar de sembrar cizaña, las primeras veces se les hinchará la lengua, herida, porque el diablo nos ayuda en esto porque es su trabajo, su oficio: dividir. (Homilía en Santa Marta, 9 de abril de 2015)

"La misericordia de Dios es eterna; no termina, no se agota, no se rinde ante la cerrazón y no se cansa jamás.". Papa Francisco