🟢 *Domingo XXII Tiempo Ordinario*
🪔 Mt 16,21-27
📖*Lectura:*
En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».
Jesús se volvió y dijo a Pedro:
«¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios».
Entonces dijo a los discípulos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.
Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.
¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta».
💬*Meditación:*
Ganar o perder. ¿En qué consiste de verdad? Muchas veces miramos la vida desde criterios humanos y terrenos, pero esa no es la mirada de Jesús.
Queremos ganar, tener y asegurar, y gastamos la vida en una carrera que no siempre conduce a la felicidad. Jesús nos recuerda que se gana cuando uno se pierde a sí mismo, cuando se olvida, se entrega y vive para los demás.
Él nos ha mostrado el único camino que lleva a la vida: ¿quieres ganar? Entrégate. ¿Quieres ser feliz? Busca la felicidad de los demás. ¿Quieres tener? Comparte y no reserves nada. No es un camino fácil, pero sí el único que hace verdaderamente feliz. Lo dice Jesús.
🙏*Oración:*
Señor, muchas veces nos empeñamos en seguir nuestros criterios y buscamos la felicidad donde no se encuentra. Por eso acabamos insatisfechos, tristes y sin paz.
Tú nos enseñas otro camino: tener cuando nos damos, amar no solo a los amigos, sino también a los enemigos; decir sí, poner la otra mejilla, hacer siempre el bien y no reservarnos nada. Eso fue lo que Tú viviste.
Ayúdame a comprender que seguir tus pasos, aunque cueste, y vivir tus mandamientos, aunque muchos no los entiendan, es el único camino para acercarnos a ti y encontrar la verdadera felicidad. Amén.

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