⚪️ *Domingo VI de Pascua*
🪔 Jn 14,15-21
📖*Lectura:*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre».
💬*Meditación:*
La Pascua nos lleva al misterio de la presencia: Jesús, que vuelve al Padre, no nos abandona, sino que promete el Espíritu y asegura: «No os dejaré huérfanos». La vida cristiana es comunión, y amar a Cristo significa guardar su Palabra como respuesta de amor. El Espíritu Santo, Paráclito y Defensor, habita en nosotros y nos guía, consuela y fortalece. Jesús promete una unión profunda: «vosotros en mí y yo en vosotros», fuente de vida nueva.
Este evangelio nos invita a confiar en la fidelidad de Dios: el Resucitado vive y actúa en nosotros, dándonos una paz interior que transforma la existencia y nos orienta hacia la comunión plena con el Padre.
🙏*Oración:*
Padre bueno, gracias porque en Jesús nos has mostrado tu amor cercano y fiel.
Señor Jesús, fortalece nuestra fe cuando experimentemos oscuridad o soledad y haznos vivir conscientes de tu presencia.
Espíritu Santo, guíanos y consuela las heridas de nuestro corazón.
María, Madre fiel, enséñanos a vivir en comunión con la Trinidad y ser testigos alegres de la esperanza pascual. Amén.











