🟣 *Domingo III de Cuaresma*
🪔 Jn 4,5-42
📖*Lectura:*
En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.
Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber».
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).
Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: “Dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».
La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva? ¿Eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él, sus hijos y sus ganados?».
Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».
La mujer le dice: «Señor, dame esa agua; así no tendré más sed ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».
Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».
La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».
Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo».
En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo».
💬*Meditación:*
Jesús, cansado junto al pozo, nos pide: «Dame de beber». Con esta petición, él busca nuestro amor para llenarnos con su Agua viva. En el encuentro con la samaritana se pasa del rechazo al diálogo, del diálogo al deseo y del deseo al testimonio. Jesús no juzga, sino que toca la herida y abre la fuente del Espíritu, que sacia la sed más profunda y transforma el corazón. El Padre busca adoradores en espíritu y verdad, personas que vivan en relación filial con él.
En Cuaresma, este evangelio nos invita a reconocer nuestras sedes, entregarlas a Cristo y dejar que su gracia nos renueve. Orar con sinceridad, reconciliarnos con el Padre, dar testimonio y acoger al otro son los pasos que nos conducen a proclamar con alegría: «Él es verdaderamente el Salvador del mundo».
🙏*Oración:*
Padre de misericordia, gracias por Jesús, que se sienta a nuestro lado para ofrecernos su Agua viva y calmar nuestra sed profunda.
Señor Jesús, toca nuestras heridas, transforma nuestra vida y haznos fuente de amor y comunión para los demás.
Espíritu Santo, riega nuestro corazón y convierte nuestras comunidades en lugares de acogida y esperanza.
Santa María, ayúdanos a dejar atrás lo viejo y a anunciar con alegría el Evangelio, sirviendo con amor y caminando hacia la Pascua renovados por Cristo. Amén.










