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domingo, 19 de abril de 2026

*¡FELIZ DOMINGO Y FELIZ SEMANA!* 😘




⚪️ *Domingo III de Pascua* 

🪔 Lc 24,13-35


📖*Lectura:*

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
Ellos se detuvieron con aire entristecido, y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
Él les dijo:
«¿Qué?».
Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.
Pero él desapareció de su vista.
Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.


💬*Meditación:*

El evangelio de Emaús nos muestra el camino de la fe pascual: los discípulos, desanimados, se alejan, pero el Resucitado se acerca como compañero discreto. Jesús escucha su dolor, les explica las Escrituras y enciende en su corazón la esperanza. Lo reconocen al partir el pan, signo de la Eucaristía, y, entonces, pasan de la tristeza a la misión: regresan a anunciar que el Señor vive.

Este pasaje nos recuerda que Cristo camina con nosotros, ilumina nuestra historia y se deja encontrar en la Palabra y en el Pan compartido. Nos llama a pasar del desaliento al ardor misionero.


🙏*Oración:*

Padre de misericordia,
gracias porque Jesús
camina con nosotros
y reaviva nuestra esperanza.

Señor,
ilumínanos con tu Palabra
y parte para nosotros
el Pan de vida.
Que nuestro corazón
arda con tu presencia
y nuestra fe se fortalezca
en la comunidad.

Espíritu Santo,
transforma nuestra tristeza
en impulso misionero.

María, Madre fiel,
enséñanos a reconocer al Resucitado
en la Palabra y en la Eucaristía
y a anunciar con alegría
que vive para siempre.
Amén.DOMINGO

domingo, 12 de abril de 2026

CICLO DE CONFERENCIAS EN TORNO A LA CORONACIÓN DE NUESTRA PATRONA


 

*¡FELIZ DOMINGO Y FELIZ SEMANA!* 😘



❤️‍🩹 *Domingo de la Divina Misericordia* 

🪔 Jn 20,19-31


📖*Lectura:*

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:

«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:

«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:

«¡Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:

«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.


💬*Meditación:*

El Resucitado trae paz, da su Espíritu y confía a la Iglesia la misión de perdonar con misericordia. Jesús vuelve por Tomás, le muestra sus llagas y transforma sus dudas en fe: «Señor mío y Dios mío».
En Pascua, la comunidad cristiana vive del perdón recibido y lo ofrece sin medida, llevando paz, consuelo y esperanza. La Pascua no se guarda, se comparte con obras de misericordia.

Santa Teresa describe que, en las moradas más profundas del alma, se alcanza una paz firme e inmutable. En este estado, aunque en las potencias del alma –como la imaginación o el entendimiento– puedan surgir inquietudes o “guerras”, en lo más hondo permanece una serenidad estable. El espíritu sigue en su centro, en su “puesto”, porque es el mismo Señor quien gobierna y sosiega ese templo interior. Es una paz que no depende de la ausencia de dificultades, sino de la presencia viva de Dios en lo profundo del alma.



🙏*Oración:*


Padre de bondad,
gracias por la paz
del Resucitado;
renueva en nosotros
el don del perdón
y sana nuestras heridas
con tu misericordia.

Espíritu Santo,
soplo de vida,
fortalece nuestra fe
y enciende la esperanza
para servir con alegría.

Santa María,
Madre de la Misericordia,
acompáñanos
y enséñanos a confiar
y vivir como testigos
de la Pascua.
Amén.

CUANDO TODO EMPIEZA DE NUEVO