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domingo, 22 de marzo de 2026

*¡FELIZ DOMINGO Y FELIZ SEMANA!* 😘



🟣 *Domingo V de Cuaresma* 

🪔 Jn 11,3-7. 17. 20-27. 33b-45


📖*Lectura:*

En aquel tiempo, las hermanas le mandaron recado a Jesús diciendo: «Señor, el que tú amas está enfermo». Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba. Solo entonces dijo a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea». Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección en el último día». Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?» Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?» Le contestaron: «Señor, ven a verlo». Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!» Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?» Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús: «Quitad la losa». Marta, la hermana del muerto, le dijo: «Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días». Jesús le replicó: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado». Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, sal afuera». El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar». Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.



💬*Meditación:*

El evangelio de Lázaro revela el corazón de la Pascua: Jesús, resurrección y vida, entra en nuestro dolor, llora con nosotros y llama a la vida. Su palabra no solo resucita, también nos invita a colaborar: quitar las losas que oprimen y desatar lo que impide andar.

En Cuaresma, esta página nos enseña a creer antes de ver, a orar con nuestras lágrimas y a hacer de la comunidad un lugar de consuelo y esperanza. Cada gesto de fe, cada ayuda al hermano, anticipa la victoria de la vida sobre la muerte: Cristo sigue llamando hoy, y su voz nos levanta para caminar libres hacia la Pascua.


🙏*Oración:*

Padre de misericordia,
mira nuestras penas
y renueva en nosotros tu vida.

Señor Jesús,
Resurrección y Vida,
llámanos por nuestro nombre,
quita las losas que nos oprimen
y haznos salir a la luz
para servir con amor.

Espíritu Santo,
transforma el dolor en esperanza
y el miedo en alabanza.

Santa María,
Madre de la esperanza,
acompáñanos en el paso
de la cruz a la vida nueva,
para gloria del Padre
y consuelo de los hermanos.
Amén.

DEJA DE MIRAR PARA VER

domingo, 15 de marzo de 2026

*¡FELIZ DOMINGO Y FELIZ SEMANA!* 😘



🟣 *Domingo IV de Cuaresma* 

🪔 Jn 9,1-41


📖*Lectura:*

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.
Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
    «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».

Él fue, se lavó y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
    «¿No es ese el que se sentaba a pedir?».

Unos decían:
    «El mismo».

Otros decían:
    «No es él, pero se le parece».

Él respondía:
    «Soy yo».

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.

Él les contestó:
    «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».

Algunos de los fariseos comentaban:
    «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».

Otros replicaban:
    «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
    «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».

Él contestó:
    «Que es un profeta».

Le replicaron:
    «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».

Y lo expulsaron.

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
    «¿Crees tú en el Hijo del hombre?».

Él contestó:
    «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».

Jesús le dijo:
    «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».

Él dijo:
    «Creo, Señor».

Y se postró ante él.



💬*Meditación:*

Este evangelio nos muestra el paso de la ceguera a la fe. Jesús toma la iniciativa, toca al ciego y lo envía a lavarse: obedecer su Palabra abre los ojos y el corazón.

En este domingo “Laetare”, la Iglesia se alegra porque la luz de Cristo vence nuestras oscuridades. Ser “hijos de la luz” significa vivir en verdad, sin miedo ni apariencias, y dejar que su gracia nos transforme.

La fe se demuestra al confesar lo que el Señor ha hecho, al mantenernos firmes ante la incomprensión y al acoger con amor a quienes son marginados.

La verdadera visión se reconoce en la caridad: mirar al hermano con los ojos de Cristo. Así, preparados por la Cuaresma, caminamos hacia la Pascua con mirada nueva y corazón iluminado.


🙏*Oración:*

Padre de misericordia,
abre nuestros ojos
con la luz de tu Hijo
y danos humildad
para obedecer tu Palabra.

Señor Jesús,
sana nuestras cegueras
y renueva nuestra fe
para confesarte con alegría.

Espíritu Santo,
fortalece nuestra confianza
y haznos testigos luminosos de tu verdad.

Santa María,
Madre de la luz,
enséñanos a mirar con compasión
y a servir con gozo
en el camino hacia la Pascua.
Amén.

DEJAR DE MIRAR PARA VER