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miércoles, 14 de junio de 2017
martes, 13 de junio de 2017
lunes, 12 de junio de 2017
2°JORNADA DE CARITAS, DON JUAN ANTONIO GARCIA MOLINA
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):
Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos , porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»
Palabra del Señor Reflexión del Papa Francisco
Siempre nos hace bien leer y meditar las Bienaventuranzas. Jesús las proclamó en su primera gran predicación, a orillas del lago de Galilea.
Había un gentío tan grande, que subió a un monte para enseñar a sus discípulos; por eso, esa predicación se llama el “sermón de la montaña”.
En la Biblia, el monte es el lugar donde Dios se revela, y Jesús, predicando desde el monte, se presenta como maestro divino, como un nuevo Moisés.
Y ¿qué enseña? Jesús enseña el camino de la vida, el camino que Él mismo recorre, es más, que Él mismo es, y lo propone como camino para la verdadera felicidad.
En toda su vida, desde el nacimiento en la gruta de Belén hasta la muerte en la cruz y la resurrección, Jesús encarnó las Bienaventuranzas. Todas las promesas del Reino de Dios se han cumplido en Él.
Al proclamar las Bienaventuranzas, Jesús nos invita a seguirle, a recorrer con Él el camino del amor, el único que lleva a la vida eterna.
No es un camino fácil, pero el Señor nos asegura su gracia y nunca nos deja solos. (Mensaje para el XXIX Jornada Mundial de la Juventud).
"La presencia materna de María nos recuerda que Dios nunca se cansa de inclinarse con misericordia sobre la humanidad". Papa Francisco
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):
Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos , porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»
Palabra del Señor Reflexión del Papa Francisco
Siempre nos hace bien leer y meditar las Bienaventuranzas. Jesús las proclamó en su primera gran predicación, a orillas del lago de Galilea.
Había un gentío tan grande, que subió a un monte para enseñar a sus discípulos; por eso, esa predicación se llama el “sermón de la montaña”.
En la Biblia, el monte es el lugar donde Dios se revela, y Jesús, predicando desde el monte, se presenta como maestro divino, como un nuevo Moisés.
Y ¿qué enseña? Jesús enseña el camino de la vida, el camino que Él mismo recorre, es más, que Él mismo es, y lo propone como camino para la verdadera felicidad.
En toda su vida, desde el nacimiento en la gruta de Belén hasta la muerte en la cruz y la resurrección, Jesús encarnó las Bienaventuranzas. Todas las promesas del Reino de Dios se han cumplido en Él.
Al proclamar las Bienaventuranzas, Jesús nos invita a seguirle, a recorrer con Él el camino del amor, el único que lleva a la vida eterna.
No es un camino fácil, pero el Señor nos asegura su gracia y nunca nos deja solos. (Mensaje para el XXIX Jornada Mundial de la Juventud).
"La presencia materna de María nos recuerda que Dios nunca se cansa de inclinarse con misericordia sobre la humanidad". Papa Francisco
domingo, 11 de junio de 2017
ASAMBLEA ARCIPRESTAL
BAEZA, 10 de junio de 2017
RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS DEL SEGUNDO MOMENTO
- ¿CÓMO ESTOY? ¿CÓMO ESTAMOS?
Ilusionados con los grupos de pertenencia. Preocupados por el entorno familiar, por las formas diferentes de ser los niños hoy día. Agobiados por las dificultades de conectar con los catecúmenos. Desilusionados por el mal uso que algunas personas hacen de los Sacramentos que reciben en la Iglesia. Preocupados de transmitir el Evangelio con alegría. Desmotivados en muchos grupos de mayores y jóvenes. Alertados por algunas malas gestiones de Hermandades y Cofradías en el seno de las Parroquias. Trabajando por mejorar. Atentos a la sociedad secularizada, en la que no interesan los valores de Cristo. Necesitados de esperanza e ilusión. Llamados a buscar la minoría, los grupos con verdadero interés.
- ¿A QUIÉNES NOS ESTAMOS DIRIGIENDO?
Personas débiles de espíritu. Grupos desunidos. Personas tibias de corazón. Conectar con las familias (padres y abuelos) para implicarlos en la formación de sus hijos. Fieles con muchísimas actividades, a veces superpuestas, que llevan a la división. Gente con poca disponibilidad.
- ¿CÓMO VEMOS EL FUTURO?
Saber escuchar.
Cuidar a los sacerdotes.
Buscar a los alejados para presentarles a Dios. Necesidad de una nueva formación permanente. Buscar a los más necesitados.
Dar misiones útiles de servicio a los demás.
Buscar motivaciones más allá de las tradiciones. Sembrar entre los más jóvenes.
Adecuar las respuestas a las edades y las dinámicas de la catequesis.
Mayor participación de los jóvenes, niños y familias en las celebraciones de la Eucaristía.
Homilías adecuadas a los asistentes de las diferentes celebraciones en la Iglesia.
Pasar por nuestra vida el Evangelio de cada día. Necesidad de conversión de todos los agentes de la Pastoral.
Búsqueda de una espiritualidad que lleve el Amor de Dios a todas las personas.
Ser conscientes de la necesidad de Dios que tiene cada hombre o mujer.
Mejorar las metodologías.
Retiros espirituales.
Organización en común.
Apostar por la calidad, no por la cantidad. Cuestionar la administración a todo el pueblo de los Sacramentos por mera costumbre popular.
Estudiar los cambios en la estructura familiar. Presentar el Evangelio como Buena Noticia.
Mayor acogida a todos.
Aceptar la Cruz y vivir con alegría el sufrimiento. Transmitir compasión a los alejados.
Tener esperanza en un futuro mejor.
Compromiso de trabajar en equipo todas las Parroquias.
Cimentar los proyectos futuros para la Pastoral de la Diócesis.
Concretar las propuestas de los próximo cuatro años.
Reuniones del Arciprestazgo una vez al trimestre.
REFLEXIÓN DE DON MANUEL
FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Queridos hermanos: Después de celebrar la Cincuentena Pascual, en este Domingo conmemoramos la Fiesta de la Santísima Trinidad, la Fiesta de la Familia de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo; tres personas divinas y un solo Dios.
La intención litúrgica de esta Solemnidad no es descifrar su Misterio, sino hacernos vivir la profundidad del amor de Dios a los hombres. Se trata de conocer más y mejor a nuestro Dios para alabarlo y amarlo más, para vivirlo y disfrutarlo más, pues a imagen y semejanza de Dios fuimos creados.
¿QUÉ GRAN FIESTA ES DIOS?
A veces pensamos que Dios es un poco aburrido y serio; un tanto severo y exigente... ¡Qué imágenes de Dios hemos llegado a presentar! Sin embargo por la Palabra proclamada se desprende una buena imagen, una perfecta imagen. Dios nos es un ser solitario, triste o aburrido. Dios está siempre en una relación desbordante; Dios es una fiesta que no acaba. Dios está siempre creando, siempre amando. Dios es una verdadero “encanto”. Dios es una gran fiesta de amor.
Debemos preguntarnos hoy en que Dios creemos. Es importante que nos hagamos esta pregunta, porque “uno es lo que adora”. Queremos ser siempre como el Dios que adoramos; y el dios que adora hoy muchas personas es el dinero, el consumo, y así se convierten en devotos consumistas. Nosotros creemos en un Dios todo corazón,
un Dios compasivo y misericordioso, un Dios amor.
Nosotros creemos en un Dios Padre, fuente de vida, generosidad desbordante, que nos lo da todo. Nos crea con capacidad de crear.
Nosotros creemos en un Dios Hijo, su amado, su encanto, comunión plena, entrega total. ¡Qué hijo tengo!, dicen los padres.
Nosotros creemos en un Dios-Espíritu, chispazo de unión, abrazo vivo, comunión profunda, la flor del amor, el Amor del Amor.
Por eso, podríamos distinguir tres grandes dimensiones divinas, llamados también nosotros a vivirlas: Donación, Comunicación y Comunión
DONACIÓN: El amor de Dios es enteramente generoso, es donación total y gratuita. Crea para comunicar vida y quiere que vivamos en plenitud. En Dios hay una donación total: derramándose a sí mismo, engendra al Hijo; dándose, fecunda.
COMUNICACIÓN: El Hijo es la respuesta agradecida al Padre, es el diálogo permanente con el Padre, la comunicación siempre abierta. Dios no es silencio, es Palabra. Dios no es secreto, es comunicación. El Hijo es toda la revelación del Padre. Dios ha querido comunicarse con el hombre, hasta dándonos su Palabra hecha carne.
COMUNIÓN: En Dios no hay sólo diálogo, sino comunión perfecta, un sola alma, un solo corazón. Hay sintonía y empatía. Dios no es un ser solitario, ni individualista. Dios es familia, es hogar, es mesa redonda, es alianza de amor, es unidad consumada.
NOSOTROS, SU IMAGEN Y SEMEJANZA.
Nosotros estamos llamados a vivir esta triple relación amorosa. Ante el Padre, sabiendo que de Él venimos y hacia Él vamos, recorriendo este camino bajo su mirada infinitamente amorosa (paternal).
Vivimos unidos a nuestro Hermano Mayor y Salvador Jesús, que nos ha incorporado a su ser de Hijo; y por eso le sabemos nuestro guía fraternal que nos da la vida al alimentarnos con su cuerpo.
Vivimos habitados, penetrados del Espíritu, el gran don que nos ha regalado el Padre y el Hijo en lo más profundo e intimo de nuestro ser humano. (Somos templo del Espíritu)
Vivir eso, vivir es triple relación, es creer en la Santísima Trinidad. Por eso ahora, cuando proclamemos el credo, será una afirmación de fe en lo que cada persona de la Santísima Trinidad ha hecho en nosotros. Pero también será un compromiso de vivir esa triple dimensión conocida en Dios, de donación, comunicación y de comunión, pues hemos sido creados para el encuentro, para vivir en comunidad, en comunión, para el diálogo, la unión y el amor, siempre y en cualquier lugar.
La Eucaristía actualiza y realiza este amor de Dios, hecho donación, comunicación y comunión; y es donde vivimos con mayor intensidad ese vínculo entre persona y comunidad. Y esa aceptación de las diferencias en la unidad básica del amor.
SOLO DIOS BASTA
Hoy tenemos un recuerdo especial por quienes han sido llamados a la vida consagrada contemplativa: los monjes, las monjas y la vida eremítica que ofrecen a la comunidad cristiana y a nuestro mundo, tan necesitado de auténticos valores espirituales, un anuncio silencioso y elocuente del amor de Dios, testimonio humilde del misterio trinitario.
Queremos agradecerles sus vidas de entrega: la liturgia, el canto, el trabajo, la vida fraterna, la oración de intercesión por todos los hombres. Y rezar por los que rezan a diario por nosotros, pidiendo a Dios uno y trino que no falten comunidades contemplativas en su Iglesia.
Lecturas de hoy Santísima Trinidad
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (34,4b-6.8-9):
En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor.
El Señor pasó ante él, proclamando: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.»
Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.»
Palabra de Dios
Salmo
Dn 3,52-56
R/. A ti gloria y alabanza por los siglos
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R/.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R/.
Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R/.
Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.
Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (13,11-13):
Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso ritual. Os saludan todos los santos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros.
Palabra de Dios
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (3,16-18):
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Palabra del Señor
"En la oscuridad de los conflictos que estamos atravesando, seamos velas encendidas que recuerdan que la luz prevalece sobre las tinieblas". Papa Francisco
Reflexión del Papa Francisco:
"Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito" (3,16). El Padre ha dado al Hijo para salvarnos, y esto ha comportado la muerte de Jesús, y la muerte en la cruz. ¿Por qué? ¿Por qué ha sido necesaria la Cruz?
A causa de la gravedad del mal que nos tenía esclavos. La Cruz de Jesús expresa ambas cosas: toda la fuerza negativa del mal, y toda la mansa omnipotencia de la misericordia de Dios.
La Cruz parece decretar el fracaso de Jesús, pero en realidad, marca su victoria. En el Calvario, los que se burlaban de Él le decían: «Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz» (Cfr. Mt 27,40)
Pero era verdad lo contrario: precisamente porque era el Hijo de Dios Jesús estaba allí, en la cruz, fiel hasta el fin al designio del amor del Padre. Y precisamente por esto Dios ha exaltado a Jesús (Fil 2,9), confiriéndole una realeza universal.
Y cuando dirigimos la mirada a la Cruz donde Jesús ha sido clavado contemplamos el signo del amor, del amor infinito de Dios por cada uno de nosotros y la raíz de nuestra salvación.
De aquella Cruz brota la misericordia del Padre que abraza al mundo entero. Por medio de la Cruz de Cristo el maligno ha sido vencido, la muerte es derrotada, se nos ha dado la vida y se nos ha devuelto la esperanza. ¡Eh! Esto es importante. Por medio de la Cruz de Cristo se nos ha devuelto la esperanza.
¡La Cruz de Jesús es nuestra única y verdadera esperanza! He aquí porqué la Iglesia “exalta” la Santa Cruz, y he aquí porqué nosotros, los cristianos, bendecimos con el signo de la cruz.
Es decir, nosotros no exaltamos las cruces, sino «la Cruz gloriosa de Jesús», signo del amor inmenso de Dios. Signo de nuestra salvación, y camino hacia la Resurrección. Y ésta es nuestra esperanza (Reflexión antes del Rezo del Ángelus, 14 de Septiembre de 2014)
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (34,4b-6.8-9):
En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor.
El Señor pasó ante él, proclamando: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.»
Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.»
Palabra de Dios
Salmo
Dn 3,52-56
R/. A ti gloria y alabanza por los siglos
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R/.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R/.
Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R/.
Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.
Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (13,11-13):
Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso ritual. Os saludan todos los santos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros.
Palabra de Dios
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (3,16-18):
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Palabra del Señor
"En la oscuridad de los conflictos que estamos atravesando, seamos velas encendidas que recuerdan que la luz prevalece sobre las tinieblas". Papa Francisco
Reflexión del Papa Francisco:
"Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito" (3,16). El Padre ha dado al Hijo para salvarnos, y esto ha comportado la muerte de Jesús, y la muerte en la cruz. ¿Por qué? ¿Por qué ha sido necesaria la Cruz?
A causa de la gravedad del mal que nos tenía esclavos. La Cruz de Jesús expresa ambas cosas: toda la fuerza negativa del mal, y toda la mansa omnipotencia de la misericordia de Dios.
La Cruz parece decretar el fracaso de Jesús, pero en realidad, marca su victoria. En el Calvario, los que se burlaban de Él le decían: «Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz» (Cfr. Mt 27,40)
Pero era verdad lo contrario: precisamente porque era el Hijo de Dios Jesús estaba allí, en la cruz, fiel hasta el fin al designio del amor del Padre. Y precisamente por esto Dios ha exaltado a Jesús (Fil 2,9), confiriéndole una realeza universal.
Y cuando dirigimos la mirada a la Cruz donde Jesús ha sido clavado contemplamos el signo del amor, del amor infinito de Dios por cada uno de nosotros y la raíz de nuestra salvación.
De aquella Cruz brota la misericordia del Padre que abraza al mundo entero. Por medio de la Cruz de Cristo el maligno ha sido vencido, la muerte es derrotada, se nos ha dado la vida y se nos ha devuelto la esperanza. ¡Eh! Esto es importante. Por medio de la Cruz de Cristo se nos ha devuelto la esperanza.
¡La Cruz de Jesús es nuestra única y verdadera esperanza! He aquí porqué la Iglesia “exalta” la Santa Cruz, y he aquí porqué nosotros, los cristianos, bendecimos con el signo de la cruz.
Es decir, nosotros no exaltamos las cruces, sino «la Cruz gloriosa de Jesús», signo del amor inmenso de Dios. Signo de nuestra salvación, y camino hacia la Resurrección. Y ésta es nuestra esperanza (Reflexión antes del Rezo del Ángelus, 14 de Septiembre de 2014)
sábado, 10 de junio de 2017
REUNIÓN DEL CONSEJO ARCIPRESTAL
Fructífera reunión del Consejo Arciprestal de Baeza en esta mañana de sábado.
Se ha analizado la realidad de nuestra Iglesia Diocesana, el presente y el futuro.
En breve se publicaran las conclusiones.
Cuatro representantes y dos sacerdotes se reunirán el próximo sábado con los distintos arciprestazgos y el Obispo para tratar sobre este tema.
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